jueves, 4 de febrero de 2010

UNA SIMPLE FALLIDA (O... UNA FALLIDA MÁS)

- Hola, Juan, ¿cómo está padre?
- Pues, ahora, parece que bien...
- Así que... ha sido una fallida más.
- Si, efectivamente, una fallida más, una de tantas, sólo que esta vez el viejo ya estaba en la caja.
- ¿Es posible? Yo he venido en cuanto he podido, tan pronto me he enterado.
- Si, ya ves, consideraron, por los síntomas y su aspecto, que era definitivo, a pesar de que hoy en día, los casos de fallida son lo habitual.
- Claro, pero de todos modos, deberían haber respetado, al menos, las ocho horas reglamentarias.
- Si, pero también sabes que, si transcurren esas horas sin enterrarlo, los cuerpos de descomponen rápidamente. Los servicios tienen demasiados cuerpos para enterrar y, por lo mismo, también demasiada prisa. No dan abasto. He leído que van a cambiar el sistema. El Gobierno no puede soportar el coste de tantas fallidas, y el Servicio de Fallidas y Recuperación se está llevando casi todo el presupuesto nacional, eso es irrefutable, como también lo es que nosotros no podemos soportar cada año subidas del cien por cien de los impuestos; cuantos más impuestos, más comida basura tenemos que aceptar, por lo barata, si deseamos sobrevivir, y sabes que casi está averiguado por la Dirección General de Salud Pública que ese es el origen de todas las fallidas: síncopes falsos, muertes súbitas... cada día son miles las personas a las que les ocurre, incluidos nosotros. Tú mismo llevas, en lo que va de año, unas diez fallidas, y yo... hace un par de semanas tuve la última. Toda la comida es sintética, todo lo que bebemos o comemos. Y el cuerpo humano tiene un límite.
- ¿Y dices que van a cambiar el sistema? ¿Qué van a hacer?
- Pues nos van a obligar a tener en casa una caja por cada tres familiares. Y su precio será elevado puesto que deben ser totalmente herméticas y disponer en su interior de un sistema de oxigenación. De ese modo, en cuanto haya una fallida, los familiares estaremos obligados a introducir el cuerpo del fallido en el interior del ataúd, y si los servicios de recogida se retrasan no supondrá un problema, tanto si el cuerpo se descompone antes, o después. Y si es una de tantas fallidas, en cuanto la persona que esté dentro comience a respirar de nuevo, el equipo dispuesto en el interior de la caja le proporcionará automáticamente el oxígeno suficiente, al mismo tiempo que sonará una alarma. Está previsto para dentro de un par de años ya que el sistema no está todavía perfeccionado. Se habla de que para las personas sin familia, la alarma sonará en una Central habilitada al efecto... nada en concreto todavía. Yo, la verdad, lo encuentro demasiado sofisticado y puramente para la galería, pues nada han dicho referente a lo que deben hacer las personas que viven solas, como nuestro padre. Y te aclaro lo que pienso: ¿es que acaso si nuestro padre tiene una fallida puede él solo introducirse en la caja?. Eso es imposible, y aunque ahora padre estaba dentro de la caja, es algo muy raro y que supongo que él mismo nos lo podrá aclarar más tarde, pues las fallidas suelen ser instantáneas y pillan donde pillan, es decir, en cualquier sitio y sin que dé tiempo a nada, y menos al fallido. Si hoy no llego a tiempo, se lo llevan... Ya te lo he dicho. Estaban a punto de cerrar la caja herméticamente, ¡y no era más que una fallida! Menos mal que un vecino me ha avisado, que por cierto, es el mismo que había avisado al Servicio. En fin, hermano, son tiempos inciertos éstos que nos toca vivir.
- Pues si, pero en cada época han pasado lo suyo, ¿no crees?
- Cierto, creo que tienes toda la razón del mundo...

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